El verdadero archivo oculto de partituras del Cenart
El Cenart no documenta obras malditas, pero resguarda manuscritos e inéditos capaces de sorprender a cualquier melómano.

En la Biblioteca de las Artes y en los fondos vinculados con el Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información Musical Carlos Chávez sobreviven partituras manuscritas, archivos personales y obras que durante años permanecieron lejos de los escenarios. No están clasificadas como malditas, pero muchas conservan historias todavía poco conocidas.
El Cenidim mantiene colecciones formadas por partituras, correspondencia, fotografías, grabaciones, reseñas y documentos de la vida musical mexicana. Parte de esos materiales se encuentra bajo resguardo de la Biblioteca de las Artes del Centro Nacional de las Artes.
Entre los fondos del siglo XIX aparece el Archivo Zevallos-Paniagua, integrado por manuscritos vinculados con Cenobio Paniagua y Manuel M. Paniagua. El conjunto permite estudiar géneros, prácticas y formas de composición de la época.
También existen catálogos del Archivo Histórico, del Archivo Gerónimo Baqueiro Fóster, del Archivo Musical Agustín Baranda y de la Colección Sánchez Garza. La plataforma del Cenidim busca facilitar su localización y consulta para investigadores y público interesado.
Algunos documentos han permitido recuperar música poco interpretada. El Cenidim ha organizado conciertos con piezas del siglo XIX pertenecientes a la Colección Martínez del Villar y Masson, mientras otros proyectos han presentado partituras inéditas o desconocidas que debieron ser revisadas antes de volver al escenario.
El misterio real no está en supuestas desgracias provocadas por acordes prohibidos. Está en las obras que todavía esperan ser catalogadas, estudiadas, editadas o tocadas después de décadas de silencio.