La guerra en el Golfo ya golpea servicios básicos
El conflicto entre Irán y Estados Unidos ya alcanzó agua, electricidad, puertos y rutas clave.

La nueva escalada en el Golfo Pérsico dejó de concentrarse sólo en bases militares. Los ataques recientes ya alcanzan instalaciones de agua, electricidad, puentes, puertos y rutas estratégicas.
El hecho más sensible ocurrió en Kuwait, donde una planta de generación eléctrica y desalinización fue impactada este sábado 18 de julio. El ataque provocó un incendio y obligó a suspender unidades de manera preventiva.
Las autoridades kuwaitíes pidieron a la población reducir el consumo durante las horas de mayor demanda para evitar una presión adicional sobre la red eléctrica y de agua.
El episodio se produjo mientras Irán respondía a una nueva ronda de bombardeos estadounidenses. Washington informó que atacó centros de vigilancia, instalaciones logísticas, depósitos subterráneos de armamento y capacidades marítimas iraníes.
Teherán, por su parte, lanzó misiles y drones contra objetivos vinculados con Estados Unidos en Kuwait y Bahréin. La Guardia Revolucionaria aseguró que golpeó bases militares, aeródromos y centros de inteligencia, aunque no todas esas afirmaciones han sido confirmadas de forma independiente.
Entre los puntos mencionados están Camp Arifjan y la Base Aérea Ali Al Salem, en Kuwait, así como la Base Aérea Sheikh Isa, en Bahréin. Ambos países activaron defensas y alertas por el paso de proyectiles y drones.
En Irán, medios estatales reportaron ataques contra puentes, estaciones de transporte, aeropuertos y zonas próximas a Bandar Abbas, donde se ubican el principal puerto comercial iraní y bases navales.
El estrecho de Ormuz sigue como el centro del riesgo. Los ataques contra embarcaciones, instalaciones portuarias y corredores logísticos han reducido el tránsito marítimo y elevado la incertidumbre sobre petróleo y gas.
La caída del alto el fuego, declarada por Donald Trump el 9 de julio, dejó el escenario sin una salida inmediata. Aunque hay contactos indirectos, las operaciones diarias y las acusaciones mutuas dificultan una nueva tregua.
La pregunta ahora es hasta dónde puede ampliarse el conflicto. Con infraestructura civil bajo ataque y aliados regionales involucrados, el Golfo entra en una etapa de mayor desgaste y riesgo para la población.